El pavimento de áridos ligados con resina (en inglés resin bound surfacing) es un revestimiento exterior elegante y resistente, elaborado con gravilla natural (granito, mármol, cuarzo) mezclada con una resina de alta resistencia, capaz de soportar la exposición solar y las inclemencias del tiempo. El resultado es una superficie uniforme y atractiva, que no solo ofrece un aspecto espectacular, sino también una gran durabilidad.
Este tipo de pavimento puede instalarse tanto sobre una base permeable al agua (por ejemplo, grava) como sobre hormigón. La clave es que, si la base no permite el paso del agua, se debe prever una pendiente para que esta pueda escurrir sin problemas.
A diferencia de las baldosas, no presenta juntas, por lo que no hay espacio para que crezcan malas hierbas ni para que se acumule suciedad. Además, gracias a su estructura porosa, el agua de lluvia drena fácilmente, evitando charcos. No requiere cuidados especiales: la suciedad no se acumula y basta con enjuagar con agua de vez en cuando.
Es una excelente alternativa a las baldosas, el hormigón o el asfalto: luce sofisticada, natural y ordenada. No es de extrañar que cada vez más arquitectos, diseñadores y propietarios la elijan para sus proyectos.








